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Un nuevo formato de UCL

Desde que comenzó la batalla por la creación de la Superliga, mucho se ha hablado de la posibilidad de modificar el actual formato de la Champions League y buscar alternativas para hacerla más atractiva para los aficionados (aparte, como no, de aumentar los ingresos para clubes y organización). ¿En qué consiste este nuevo formato de UCL?

Además, no sólo la Champions cambiará de formato. La UEFA Europa League y la Conference League también tienen previsto adoptar el sistema de fase de liguilla que se va a implantar en la máxima competición continental.

Principales cambios en el nuevo formato de UCL

Dentro del nuevo formato de Champions podemos destacar, principalmente, dos grandes cambios que estarían reflejados en el número de participantes y el formato de la competición.

Equipos participantes

Con el nuevo formato de competición, pasaremos de tener 32 equipos a tener 36, por lo que habrá cuatro plazas más para equipos que se asignarán de la siguiente forma:

  • Una plaza será el equipo clasificado en tercera posición de la liga doméstica de aquella federación situado en el quinto puesto del ranking UEFA de federaciones nacionales.
  • Una segunda plaza irá para un equipo mediante la llamada «Ruta Champions» en la cual toman parte aquellas federaciones nacionales que no están dentro del Top-10 del ranking UEFA de federaciones nacionales. Algunos equipos que podrían clasificar mediante esta vía son el Brondby danés, el Dinamo Zagreb croata o el Ferencvaros húngaro.
  • Las dos plazas restantes serían reservadas para los equipos de los dos países con mayor coeficiente en la temporada actual. Con este cambio, actualmente los equipos beneficiados habrían sido el Tottenham Hotspur (quinto clasificado de la Premier League) y el PSV Eindhoven (segundo clasificado de la Eredivisie holandesa).

En un momento inicial, se pensó en reservar dos plazas para aquellos equipos que hubieran obtenido mejor coeficiente en los últimos cinco años pero que no se hubieran clasificado para UCL, pero finalmente se desechó la idea por considerar que esta medida «no se adapta a los valores y al modelo deportivo europeo basado en la solidaridad».

«La UEFA ha demostrado claramente que estamos totalmente comprometidos con el respeto de los valores fundamentales del deporte y con la defensa del principio clave de las competiciones abiertas, con clasificación basada en el mérito deportivo, totalmente en línea con los valores y el modelo deportivo europeo basado en la solidaridad».

Aleksander Ceferin

Nuevo formato de competición

Hasta ahora, la UCL estaba estructurada en ocho grupos de cuatro equipos cada uno, con lo que un mismo equipo jugaba seis partidos en la fase de grupos y luego podía acceder a la fase de eliminatorias, «descender» a la Europa League o quedar eliminado definitivamente.

Con el nuevo formato de UCL, la fase de grupos se sustituye por una fase de liguilla formada por los 36 equipos participantes, jugando cada equipo 10 partidos (cuatro más que hasta ahora) de los cuales cinco partidos serían como local y otros cinco como visitante.

Con este nuevo formato de UCL se pretende «animar» la competición ya que cada resultado obtenido y cada gol marcado o encajado pueden definir la clasificación final de los equipos, por lo que podríamos evitar, entre otras cosas, los partidos intrascendentes típicos de la última jornada de la fase de grupos cuando dos equipos ya no se juegan nada.

Formato de la Nueva UCL
El nuevo camino hacia la «orejona»

Nueva fase final hacia el título

Con este nuevo formato de «liga europea», surge la pregunta: ¿y cómo se organiza la fase final?. Pues bien, se generan ahora tres «escalones» una vez finalizada la fase de liguilla:

  • Los ocho mejores equipos se clasifican de forma directa para los octavos de final.
  • Aquellos equipos entre el noveno y el vigésimocuarto puestos, deberán jugar un play-off con formato Ida-Vuelta para acceder a los octavos de final. Aquí, los equipos clasificados entre los puestos 9 y 16 partirán como cabezas de serie, jugando los partidos de vuelta en casa.
  • Los equipos clasificados entre los puestos 25 y 36 quedan eliminados directamente.

Una vez alcanzados y conformados los octavos de final, la competición seguirá su formato habitual de eliminatorias hasta la final, aunque se está debatiendo la posibilidad de instaurar una Final Four al igual que en la Euroliga de baloncesto (aunque esta idea cuenta casi por igual con partidarios y detractores y podría retrasarse o incluso no llevarse a cabo).

Como novedad en el camino hacia el título desde los octavos de final, se implantará un sorteo al estilo de los cuadros de tenis, por lo que los equipos clasificados en primera y segunda posición durante la fase de liga sólo se podrían ver de nuevo las caras en una hipotética final, de ahí que se remarque la importancia de cada gol anotado y cada triunfo conseguido.

Conclusiones

¿Es bueno este nuevo formato de UCL? ¿Beneficia a los espectadores la nueva competición que están diseñando? ¿O por el contrario sólo beneficiará a los equipos grandes? ¿Será suficiente este cambio de formato para acabar con los intentos de creación de una Superliga Europea?

En mi opinión considero positivo este cambio de formato ya que elimina, como hemos mencionado anteriormente, la posibilidad de partidos intrascendentes en la última jornada (aunque no al 100%) ya que un empate a última hora puede modificar tu clasificación final y los posibles cruces.

Además, la existencia de un Play-off entre los equipos 9 y 24 para clasificar a los octavos de final da una segunda oportunidad a equipos no tan poderosos como pueden ser los Real Madrid, Bayern Munich o PSG de avanzar, al menos, una ronda más en su aventura europea.

Sin embargo, al ampliar el número de partidos en la fase de liguilla, puede reducir considerablemente el número de sorpresas de los equipos modestos que hasta ahora se podían dar en fase de grupos.

En definitiva, creo que habrá que esperar para ver cómo afecta el nuevo formato de UCL tanto a la competición como al interés de los aficionados, si bien uno de los cambios más necesarios (y con el que todos los aficionados habrían estado de acuerdo) y que la UEFA ni siquiera ha querido considerar, es el de aumentar el número de entradas a repartir entre los equipos que lleguen a disputar la final, ya que no es normal ni lógico que si el estadio de la final dispone de, por ejemplo, 60.000 localidades, a cada equipo se le otorguen 15.000-18.000 entradas solamente.

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