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El VAR de la honestidad

Para desgracia del mundo, no sólo del fútbol, sino del deporte en general, estamos en una época en la que parece que a nivel competitivo todo es válido. Independientemente de cuál sea la categoría, de la edad de los participantes… Todo se justificar con «ganar a cualquier precio». Y aquí es donde entre en juego el «VAR de la honestidad».

El problema, viene cuando a determinada edad señalamos a una generación como «falta de valores». Que un adolescente con 15 o 16 años se comporte de una forma en la demuestra una falta de valores éticos y de educación, no es problema de un año.

Es un problema que viene desde las etapas formativas en las cuales ni los entrenadores (que sólo buscan hacerse un nombre a base de ligas benjamines y alevines) ni los padres (que quieren presumir de que su hijo juegan en el club XXXXX y ha ganado el torneo YYYYY) han procurado inculcar unos valores mínimos para formar PERSONAS.

Y como último ejemplo tenemos la polémica ocurrida en el torneo de la XXIX de la Liga Promises en categoría alevín, en el partido entre el FC Barcelona y el RCD Espanyol. ¿Son culpables los jugadores, los entrenadores, las familias por la presión sobre los jugadores, la sociedad…?

Ángel Andrés Jiménez, el «Árbitro de La Paz»

Un «Árbitro de La Paz»

Hace ya un tiempo, las redes sociales hicieron que mi camino se cruzara con el de Ángel Andrés Jiménez, un árbitro de la RFAF con el cual, gracias a todo este tiempo (y como yo mismo le he reconocido a pesar de que suelo ser muy crítico en ocasiones con los árbitros), se ha ido generando una amistad a distancia.

«No me siento querido por mi comité. Esto ya viene de largo. Cuando se hizo viral mi manera de charlar y arbitrar y llegaron las menciones de Pau Gasol, de la entrevista en MARCA en noviembre… me llamaron. Y me dijeron que no me grabara, que no hiciera charlas con el público, que no diese entrevistas… Y yo seguí, por supuesto. Se me ha coaccionado»

Ángel Andrés Jiménez, «Árbitro de La Paz»

El proyecto de Ángel era uno de esos proyectos que merecen el aplauso y admiración de la gente, pues a través de su particular VAR (Ver, Animar y Respetar) de la honestidad buscaba concienciar a la sociedad de que no todo vale para ganar y de que se deberían promover ciertos valores en el fútbol base (principalmente) y en todos los deportes.

A tal punto llegó la repercusión de su figura y sus charlas pre-partido a jugadores, entrenadores y familiares, que llegó incluso a salir en revistas y televisiones.

Basta con leer algunas de las múltiples entrevistas que le han hecho en los últimos tiempos, o con charlar con él como tuve el placer de hacer en un directo que grabamos hace tiempo en Youtube, para comprobar que Ángel es un apasionado de lo que hace, que cree firmemente en unos valores por desgracia en desuso y a quien no le importan las consecuencias de defenderlos, como ya ha demostrado tras la persecución tristemente sufrida por la Real Federación Andaluza de Fútbol.

Charla sobre el VAR de la honestidad

Además de la labor que realiza en sus partidos, Ángel es así mismo embajador de la Plataforma 090, la cual busca erradicar cualquier tipo de violencia en el deporte a través de diversas iniciativas (entre ellas el «VAR de la honestidad») que tienen en marcha y que podéis encontrar en su página web.

Charlando con «El árbitro de La Paz»

Fiel a su costumbre, Ángel Andrés Jiménez nos ha permitido robarle unos minutos para responder a unas preguntas que llevamos tiempo haciéndonos y que hoy queremos compartir con vosotros.

Ángel, ¿En qué crees que estamos fallando como sociedad a la hora de transmitir los valores a los más jóvenes, tanto en el fútbol como en la vida en general?

Creo que estamos fallando en que nos cuesta llevarlos (a los más jóvenes) a que prueben esos valores, a que se enamoren de ellos.

Y pienso que ese ha sido el gran acierto del «VAR de la honestidad», que yo les digo a los chavales «probarlo que os va a gustar». Cuando lo prueban, que no siempre lo prueban, veo en sus caras la enorme satisfacción… Y en cada partido tengo algún ejemplo.

Veo que eso es muy importante: invitar a probar y que la otra persona se enamore por sí misma en lugar de «haz esto, haz esto, haz esto»… , «porque vas a ser más feliz. Pruébalo». Hay que animar a probar.

Y muchas veces dar por hecho que la otra persona «tiene» que ir en contra (que el alumno tiene que copiar, que el jugador tiene que engañar…). No. Dile lo contrario, lo bonito que es lo contrario. Que se enamoren de ello, y sobre todo que vean en ti el ejemplo.

Un caballero sentiría vergüenza si sus palabras fueran mejores que sus actos.

Miguel de Cervantes

En ocasiones, tengo la sensación de que existe una alarmante falta de valores en la sociedad en general. Tú que eres profesor, y viendo que hace algunos años la programación televisiva era muy diferente, ¿crees que programas como Gran Hermano, Sálvame, Mujeres y hombres y viceversa, First Dates, etc… pueden haber influido de forma negativa transmitiendo una serie de valores alejados de la realidad?

Todo influye. En la vida, en la sociedad… todo influye. Somos seres sociales. Y lógicamente, lo que vemos en otros nos afecta, para bien o para mal.

Para educar a un niño, hace falta la tribu entera.

Proverbio africano

Los mejores ejemplos a nuestro alrededor son muy importantes. La familia lo primero (seguramente la escuela y las actividades deportivas o culturales en las que participe el niño van después, pero la familia es lo primero).

Pero luego se abre un abanico en el que entramos todos. Y que las redes sociales tienen mucho que decir, y la televisión, por supuesto. Y si hubiera, quizás, un enfoque más educativo y menos frívolo en cierto programas o en los ahora llamados «influencers», sería sin duda un magnífico ejemplo. Por supuesto.

El VAR de la honestidad: Ver, Animar y Respetar

Por último, y para no robarte más tiempo: hemos sabido a través de tus redes sociales que has decidido dejar el arbitraje federado al final de esta temporada. Para una persona tan apasionada y con tanta fé e ilusión en lo que hace, ¿cómo de difícil se hace tomar ese tipo de decisión?

Para mi ha sido muy difícil dejar el arbitraje federado, pero ya es que no tengo ganas de participar en nada que tenga que ver con la Federación Andaluza y su Comité de Árbitros, porque me he sentido tan despreciado (rechazando cualquier propuesta que viniera de mi)…

Cosas por las que muchísima gente tanto de España como del extranjero me daba las gracias y me animaba… Y aquí todo lo contrario: de la gente que más tenía que alegrarse y apostar por algo que está haciendo un buen efecto en el fútbol y en la sociedad… Ver todo eso y sentir que no se me quería en absoluto, que alguna que otra semana me han dejado fuera sin motivo (pocas veces, todo hay que decirlo, pero me ha ocurrido)…

Ver que, en su momento, cuando todo se desbordaba y que incluso estaba concediendo entrevistas, ver la repercusión que íbamos alcanzando… Y que todo lo que me decían era que no diese entrevistas, que no me grabara ni hablara con los padres… Decepciona mucho.

Y luego ver que, por mucho que yo pensara que llegaría el cambio, el cambio nunca llegaba. Por eso, por ahora, no quiero seguir al menos mientras la Federación Andaluza y su Comité continúen en la misma línea y con la gente que los encabeza.

Debemos educar en valores

En el momento actual que vivimos como sociedad, debemos ser conscientes de la importancia que cobra el deporte a la hora de formar personas y transmitir valores. Debemos tratar de promover el «VAR de la honestidad» tal y como Ángel Andrés Jiménez hace cada semana.

Recuerdo está pasada temporada un partido tremendamente duro que vivió mi equipo. Desde el primer momento el ambiente en la grada era tenso por parte de los padres de las jugadoras del otro equipo (se trataba de un partido de categoría infantil), y los entrenadores rivales se encargaron de transmitir esa tensión a su equipo.

Desde el principio, hubo juego duro por parte del equipo rival, y al descanso incluso varias jugadoras de mi equipo llegaron al banquillo llorando porque tanto desde la grada como por parte de las jugadoras rivales, estaban recibiendo insultos racistas. Decidimos continuar el partido.

Pese al juego duro del rival, pese a los insultos, pese a perder el partido… no hubo una sola patada o insulto por parte de mis jugadoras. La educación que demostraron y la entereza al apoyarse unas a otras en ese momento, fue sin duda toda una lección de valores. Algo sin duda mucho más importante que la victoria que se llevó el equipo rival para casa.

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